La necesidad de tener un tractor en el campo

Hace tiempo que es mi padre el que se encarga de una parcela en el campo que era de mi abuelo, la verdad es que creo que a todos nos gusta disponer de una casa en el campo, con piscina en la que pasar el verano, pero no nos damos cuenta de lo que se debe trabajar para poder disponerla en perfectas condiciones de uso siempre. Cuando tu solo vas a comer los domingos y te lo encuentras todo arreglado no te das cuenta del trabajo que eso conlleva y de las horas que han debido echar para que no haya hojas que tiran los arboles por todos lados, para que los pinos estén cortados a la misma altura, para que las pocas olivas de las que dispone la finca estén bien cuidadas, y para que la casa esté en las mejores condiciones para poder sentarse a comer cada fin de semana. La verdad es que tener una finca así lleva mucho trabajo y quien no lo realiza no lo tiene en cuentan, por ejemplo, nosotros pusimos el grito en el cielo cuando mi padre nos dijo que iba a comprar un tractor, la tierra se debe arar y la persona que va unas tres veces al año ya se lleva un buen beneficio, así que pensó que comprar un tractor al final se acaba amortizando, pero que deberíamos echarle una mano para pagarlo.

En principio no lo veíamos como una buena idea, pero al final echando cuentas nos dimos cuenta de que llevaba razón y de que nos saldría mucho más rentable. Lo que ocurre es que los precios enseguida nos tiraron para atrás, cuando vimos esa barbaridad de precios no tuvimos más que echarnos las manos a la cabeza, y decirle a mi padre que era imposible que lo pudiéramos ayudar a no ser que nos metiéramos de lleno en el banco a un montón de años para que la letra nos saliera más o menos pequeña. Pero de pronto encontramos la solución, no teníamos que invertir tanto en un tractor nuevo, no cuando desguacescasquero nos ofrecía una solución más viable, comprar maquinaria agricola tractor de segunda mano era la solución más acertada gracias a su desguace podíamos encontrar tractores de ocasión en perfecto estado y que mi padre podía pagar solo ya que contaba con el presupuesto exacto.

Ahora es él el que ara su finca las veces que quiere o son necesarias, sin lugar a dudas una compra perfecta con la que acertamos de lleno.