Retenes y sus tipos

Estas pequeñas piezas del automóvil se encargan de mantener lubricado y alcanzar la impermeabilidad del agua y el polvo en los elementos mecánicos, especialmente los del motor, del diferencial, las ruedas, los cojinetes, etc.

Los retenes de aceites

Se dividen en dos tipos:

Estáticos: la gran mayoría de estos retenes están elaborados en caucho sintético y su forma es un simple aro. Van colocados en medio de dos partes no móviles, se les pueden encontrar en el filtro de aceite de las cajas de cambio combinadas, en las cubiertas de las cajas de cambio convencionales y automáticas, en el motor, entre otros.

Dinámicos: su forma es más compleja, ya que llevan uno o dos bordes dependiendo de su ubicación. Generalmente, son empleados en  el sistema de transmisión de los coches con tracción delantera y trasera. Esto, a razón de que el aceite debe sellarse por donde pase el eje de rotación en uno de los elementos. También traen un resorte fino en espiral que mantiene los bordes del sellado en contacto con el eje rotatorio.

Sin embargo, siendo los retenes de caucho sintético, son muchos los que utilizan una carcasa exterior de metal, que le otorga mayor resistencia y facilidad en su montaje. Dado que el retén constantemente se encuentra en contacto con alguna parte móvil, tanto los dinámicos como los estáticos, tienden a desgastarse con el tiempo.

La mayor parte de los retenes son económicos y se reemplazan fácilmente, sin embargo, la mano de obra puede resultar cara a causa de que, en ocasiones, es necesario hacer un gran desmontaje, por encontrarse en lugares de difícil acceso. Por ello, es mejor hacerle revisiones periódicas, sobre todos los puntos donde gire un eje en un retén, en virtud de que el resultado sería una posible fuga.

Igualmente, evite que el punto de sellado del retén de aceite tenga contacto con el polvo, parecen detalles sin importancia pero son de mucha ayuda. Asegúrese también de que el retén haya sido colocado en el sentido que le corresponde, para guiarse recuerde que los bordes deben enfrentarse al aceite que sellan.

Un pequeño desgaste pudiera solventarlo con una cuña entre la carcasa y el retén, haciendo que cambie el punto de contacto. Es preferible sustituirlos en cuanto se pueda para no llegar a reparaciones que impliquen mucho más. Las piezas de segunda mano de coches son muy buena opción para salir del apuro. Se encuentran fácilmente con la ayuda de un buscador online.